viernes, 9 de enero de 2015

"EL ESCUDO DE OLULA DEL RÍO"

                                                         OLULA DEL RÍO
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                                          “EL ESCUDO DE OLULA DEL RÍO”

• APROBACIÓN: Decreto 1.130/1.973, de 10 de mayo, por el que se autoriza al Ayuntamiento de Olula del Río, de la provincia de Almería, para adoptar su escudo heráldico municipal. (BOE 6/6/1.973).

• DESCRIPCIÓN: En campo de plata, sobre ondas de azur y plata dos montañas de sínople y, entre ellas, un cerro de sínople, sumado de un castillo derruido, de gules. Al timbre, Corona Real de España.

• SIGNIFICADO: Es un escudo de tipo descriptivo del paisaje. Alude a la situación de la localidad entre las sierras de Olula, Urrácal y Filabres, y la existencia entre ellas de un cerro con un castillo semiderruido. Las ondas de azul y plata representan que el municipio está situado próximo a un río (El Almanzora).

P.D: Los escudos elaborados para representar Olula del Río los podemos encontrar en la fachada principal del Ayuntamiento. Está elaborado en Mármol blanco de Macael. Otro, es un mosaico multicolor de cuadritos de mármol en la entrada del Consistorio, en el hall que separa el Salón de Plenos de un amplio distribuidor. Este escudo está incrustado en el suelo y da gran realce al habitáculo. No se exactamente quiénes fueron sus autores, aunque María José Andréu Martínez apunta hacia el escultor Luis Ramos Rubio (El de la fachada del Ayuntamiento) y posiblemente Concepción (Conchi), hermana de María José Andréu elaborara el de mosaico de mármol multicolor que hay en el suelo del hall. Si estoy equivocado, no duden en hacer la corrección.


También pueden ver otros escudos de Olula del Río.


Juan Sánchez, sábado 3 de enero de 2.015

"SI"

                                                              OLULA DEL RÍO
                                                                   Comarca


                                                                      “SI”


• AUTOR: Paco Gregorio Navarro.

• De Olula del Río. Periodista y escritor. Jefe de Deportes del Diario de Almería.
• Publicado en el “Diario de Almería”, sección OPINIÓN el día Domingo 4 de enero de 2.015.

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A quienes tenemos el espíritu de deportista o escritor frustrado no nos queda otra que visionar grabaciones de Cruyff, Maradona o Di Stefano o leer a Cervantes, García Márquez o Kipling.
Kipling, periodista inglés nacido en la India, quiso algún día recoger en un poema todo lo que le inspiraba el nacimiento de su hijo John, tercer vástago de la familia, pero su único varón.
Esos 32 versos plasmados negro sobre blanco y universalmente conocidos están al alcance de cualquiera a golpe de clic, pero me sorprende ver su desconocimiento por parte de mucha gente. Dado que encierran la vida misma y la máxima olímpica CITIUS, ALTIUS, FORTIUS y como regalo de Reyes a mí recién nacido hijo Mario Navarro Garre, pequeño de poco más de cuatro kilos, mirada pícara y ojos Newman), me permito la licencia de reproducir algunas de las estrofas de Kipling.
Aquella joya literaria decía así:
“… Si puedes soñar sin que los sueños te dominen. Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo. Si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre, y tratar a esos dos impostores de la misma manera. Si puedes soportar la verdad que has dicho, tergiversada por villanos para engañar a los necios. O ver como se destruye todo aquello por lo que has dado la vida, y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas (…).
Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud. O caminar junto a Reyes, sin menospreciar por ello a la gente común y sencilla. Si ni amigos ni enemigos pueden herirte. Si todos pueden contar contigo, pero ninguno demasiado. Si puedes llenar el implacable minuto de sesenta segundos de diligente labor. Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y lo que es más: ¡serás un HOMBRE, hijo mío! Simple y profundo, íntegro, directo”. Preconizaba Kipling lo que luego muchos dieron en llamar inteligencia emocional.


Juan Sánchez Domingo 4 de enero de 2.015

"RASGOS DE LA HISTORIA DE OLULA DEL RÍO"

                                                      OLULA DEL RÍO
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                                 “RASGOS DE LA HISTORIA DE OLULA DEL RÍO”

• TÍTULO: “Almería pueblo a pueblo”
• EDICIÓN: “La Voz de Almería” y Excma. Diputación de Almería.
• DEPÓSITO LEGAL: M-32319-1.996

El Neolítico es la referencia de los primeros vestigios de Olula del Río. También se localizan restos numerosos de la edad del cobre. Casi todos ellos localizados al pie de la llamada “Sierra de Olula”. Hay que destacar el yacimiento de la Cueva de Humosa por cantidad y calidad de restos encontrados.
La realidad histórica como tal, arranca con la dominación árabe, de cuya época quedan suficientes vestigios en modelos de construcción, urbanismo, torreones y un aljibe. El poblado primitivo de Olula se encuentra asentado sobre el margen derecho del río, en un lugar escarpado de difícil acceso y fácil defensa sobre una roca que le sirve de base, la “Piedra Ver de Olula”, considerada como símbolo de la localidad.
H. de Jorquera decía: “En sitio deleitoso y agradable para la vista y con buena fortaleça, en dicho Valle del Almançora, está la villa de Oluia a quien las aguas del río la fructifican, con que abunda de todo mantenimiento siendo su cría de seda muy buena (Seda de Candelaire), frutas y legumbres. Habítanla cien vecinos con una parroquia diócesis de Almería: su fundación no consta…” En 1.488, durante la conquista de Almería por los Reyes Católicos, se producen las Capitulaciones de los lugares del Río Almanzora y Sierra de los Filabres y a continuación Purchena, Urrácal y Olula del Río son entregados en señorío a Luis de la Cerda, duque de Medinaceli, permaneciendo en su poder hasta 1.560, en que pasan a ser tierras propiedad de la Corona, pero vendidas posteriormente a Miguel Serrano, hombre que se distinguió por la pacificación en las revueltas de los moriscos. Al morir, pasa la posesión a su hijo Andrés Serrano, hasta que en el siglo XVIII el nuevo propietario del señorío es Diego Manuel Mexía Serrano.
En la época de la conquista, según Cristina Segura, había huertas donde se cultivaban frutales variados, olivos y parrales y algo de cereal. El moral era el árbol que más aportaba a la economía, por la gran dedicación de sus gentes a la cría del gusano de seda, obteniéndose buenos beneficios. Los marineros genoveses al comercializar la seda fueron los grandes beneficiados; el ganado vacuno era escaso y algo más numeroso el lanar y cabrío. Ya eran famosas las canteras de Mármol de Macael. Algunos de los moriscos expulsados no querían abandonar sus casas y haciendas, dice Cabrillana, y se transformaron en bandoleros sádicos y refinados en la sierra. Encontraron en la rebelión el modo de vengar todos los sufrimientos soportados. Agrupados en torno al Gorri o el Ramí, realizaron sus actuaciones en el Valle del Almanzora. Complicaron estos monfíes la vida a los repobladores y viejos cristianos. Participaron en acuchillamientos, incendio de los templos, quema de cristianos y robos continuos especialmente en la zona Olula-Purchena. La ofensiva cristiana al frente del Marqués de los Vélez, reunió en Vélez Blanco el día 2 de enero de 1.569 numerosos soldados, infantes y caballeros de distintos pueblos y, atravesando por Olula el Valle del Almanzora y superando el murallón de los Filabres llegó a la villa de Tabernas en su camino hacia el Valle del Andarax. Cuando Don Juan llegaba a estas villas, los moriscos, aprovechando la noche, la abandonaban. Así, por ejemplo Tíjola fue conquistada el 25 de marzo de 1.570, pero sólo encontraron en el pueblo a las mujeres y a algunos hombres enfermos. Esa misma táctica usaron los moriscos en Cantoria y los pueblos limítrofes a Olula.
Con Don Juan de Austria se intensifica el enfrentamiento, y en el Alto Almanzora los moriscos, desde los cerros, observaban el movimiento de las tropas sin presentar batalla y con ahumadas avisaban a los vecinos de Purchena, Olula , Tíjola y otras poblaciones del Almanzora. Durante la sublevación de los moriscos en Olula apareció una resistencia a la idea revolucionaria, que es fácilmente explicable debido a que los moriscos llevaban mucho tiempo viviendo en armonía con los cristianos y compartían tradiciones y métodos de producción. No todos los moriscos de Olula se dedicaban a la actividad agrícola, había un grupo dedicado a los oficios de trajinería: molinería, transporte y mercadería de la seda…
Desde la segunda mitad del Siglo XVI hasta el primer tercio del Siglo XX, es un pueblo eminentemente agrícola y ganadero, pero evoluciona hacia un núcleo de población industrial, laboriosa, dinámica y con mucho futuro. A partir de los años 50 se produce el despegue industrial, acogiendo posteriormente gran cantidad de inmigrantes de los pueblos circundantes, pasando su población de 1.800 habitantes censados en 1.939, a los cerca de 7.000 que existen en la actualidad (1.995).


Juan Sánchez lunes 5 de enero de 2.015

"EL ROSCÓN DE REYES"

                                                    EL ROSCÓN DE REYES”


• WIKIPEDIA
El “Roscón de Reyes” es un bollo elaborado con una masa dulce en forma de toroide adornado con trozos de fruta escarchada de diversos colores. En la actualidad suele rellenarse de nata montada o crema y, últimamente también le introducen moca, trufa o chocolate. En su interior suelen introducirse “sorpresas” que descubren los niños al comer: figuritas de Navidad y el Haba, señal de que a quién le caiga debe de pagar el Roscón. Se sirve en España para merendar el día 6 de enero denominado “Día de Reyes”.
El origen del “Roscón” parece estar relacionado con las Saturnales Romanas, aunque en la actualidad algunos lo relacionan con una representación comestible de la “Corona de Adviento”, aún cuando la tradición de la “Corona de Adviento” es muy posterior en España, lo que hace dudosa esa relación. Éstas eran fiestas dedicadas al dios Saturno con el objeto de que el pueblo romano en general pudiera celebrar los días más largos que empezaban a venir tras el solsticio de invierno.
Julio Caro Baroja recoge en su obra “El Carnaval” dos testimonios del Siglo XII. El primero corresponde al Reino de Navarra, donde en 1.361 se designaba “Rey de la Faba” al niño que encontraba el haba en el roscón; el segundo testimonio corresponde a Ben Quzman, poeta andalusí, quien en su Cancionero describe una tradición similar con una torta que se hacía en el Reino de Granada en el año nuevo y que contenía una moneda.
En Portugal esta torta es conocida como “Bolo Rei” y, aunque no es igual en ingredientes, la costumbre sí lo es. Méjico importó de España esta costumbre en el Siglo XVI. Allí además lo adornan con chocolate caliente o atole, miel y frutos del desierto como dátiles, ate e higos.
Buen provecho y muchas sorpresas para grandes y pequeños.


Juan Sánchez lunes 5 de enero de 2.015

jueves, 1 de enero de 2015

"ELEGÍA AL CANTERO"

                                          OLULA DEL RÍO
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                                  “ELEGÍA AL CANTERO”

• AUTOR: Francisco Arias.

“Tú arrancas, brazo y alma, cada día
latidos a la sierra noble y fuerte.
Luchando a dentelladas con la vida
ahuyentas los susurros de la muerte.

El viento de esperanza gris y blanco
se esconde por la altura desdentada,
herido por el hierro de tu brazo
y ahogado por la sed de tu constancia.

Detén por un instante tus labores,
espada de las rocas seculares,
y el gesto sufridor, sencillo y noble
alcance a lo recóndito del aire.

Y así, águila al fin, sobre la altura,
cansada la mirada, el horizonte
reciba de tu frente la bravura
y cante la grandeza de tu nombre.

Que es tuya esa parcela de la gloria
forjada en el calor de tu quebranto,
porque es de tus esfuerzos la victoria
porque eres tu, CANTERO, el Oro Blanco”



Juan Sánchez 2.014

"TÚ RÍETE"

                                                     OLULA DEL RÍO
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                                                     “TÚ RÍETE”

• AUTOR: Andrés Molina.


• Profesor Técnico de Oficina de Proyectos de Construcción.
• IDEAL-Actualidad.
• Miércoles 31 de diciembre de 2.014

La maleta de madera recién pintada secaba el barniz, la correa de cuero rodeándola se unía en la hebilla oxidada; olvidada había estado sobre el armario desde la boda antes de la fatídica guerra, donde una carcoma vivía hasta que una bola de alcanfor la importunó.

El espejo copiaba mi imagen buscando el único pantalón de pana sin parches y agujeros, colgado de Semana Santa a fiestas y del Rosario a Navidad; dos camisas, una blanca de cuello cura, otra más amarillenta y picos largos, tres pares de calcetines negros y una muda sin estrenar por si caía enfermo, formaban el ligero equipaje; la demás ropa la llevaría puesta bajo el gabán de franela.

Me llamaba Barcelona de la Sagrada Familia, del Ensanche, de grandes bancos y casas de señores, donde la piedra hablaba de riqueza y trabajo, la ciudad de las oportunidades que la cantera ahora me negaba.

Pedí cien pesetas prestadas para devolverlas con su correspondiente gabela y el mulo para no dejarlo sin amparo decidí llevarlo conmigo, como había hecho desde aquel martes en el mercado de Albox donde por encima del varal me miró.

Cerré las ventanas y la puerta de la casa, la llave cayó en el fondo del bolsillo queriendo esconderse por un tiempo. La mirada atrás a la calle me dejaba un desasosiego por la incertidumbre del viaje, mordí un higo pajarero caído de la será vacía y noté el trote del animal hincándome la cincha en la pierna.

La estación de tren Fines-Olula tenía movimiento de mozos cargando bateas de tablas y fregaderos, la grúa inglesa recogía la cadena en el tambor elevando basas pesadas y tablones. Un billete de tercera para mí y con la cartilla veterinaria uno para mi acompañante -me apresuré a pedir en ventanilla-. El jefe de estación me miró por encima del monóculo -postura difícil-, levantó su gorra azul de franja roja y con un soplido denegó el pasaporte al animal aduciendo la falta de un vagón ganadero.

Insistí en la nobleza y el buen comportamiento del susodicho, tan sólo un rincón, paja y un cubo de agua sería suficiente…la negativa volvió a sonar en tanto la cola se acumulaba. Desistí de esta fórmula y corrí hasta la higuera donde lo había dejado durante el trámite. El convoy del catalán lo formaban siete coches, un correo y la máquina; recorrí el andén hasta el final, las letrinas marcaban el último edificio, un pequeño terraplén junto al guardagujas facilitó el acceso a la vía, el humo de la chimenea y el vapor de la caldera hicieron la niebla perfecta para esconder al polizón de cuatro patas atado a la barandilla del último vagón.

La campana y la bajada de la bandera marcaron la marcha incluyendo el trote del jumento. El revisor picó mi billete antes de llegar a Cantoria y cogido del pasamanos y a las ventanillas avancé hasta la cola, levanté la manivela abriendo la puerta. Los labios de mi mulo mostraban la dentadura blanca, sonriente y feliz…¡tú ríete, como no has pagao! -le increpé-, ya no lo volví a ver más, ahogado quedó el pobre patas arriba, entre las traviesas y la vía terminó su viaje por este mundo.

La noche cerrada me dejó ver el resplandor a lo lejos de la ciudad buscada; la maleta conseguí bajarla sin que un gorrilla la cogiese buscando una peseta que no le daría. Miré triste al último vagón por si asomaba mi compañía…no estaba. Cabizbajo anduve un rato hasta alcanzar una pensión en una calle estrecha, la luz de la puerta apenas iluminaba los escalones. Un hombre adormilado me dio la llave de la habitación y una toalla sin lustre; caí a la cama bocabajo y así amanecí, con el ruido de un tranvía chasqueando los raíles, abrí los ojos.

Salí a buscar trabajo, todas las avenidas eran iguales, coches, bicicletas y camionetas, nunca había visto tanta gente ni tantas ruedas juntas. Pregunté en una marmolería de la calle Sanz, en un lapidario del cementerio de Montjuic y conseguí hablar con un encargado de la cantería de los pies del Templo Expiatorio, mi suerte aquel día no me dio el trabajo deseado.

Desanduve escaparates, parques y bares, todos iguales, hasta que mi sentido de la orientación quedó bailando. Ahora estaba perdido, no había conseguido memorizar el nombre de la pensión, la calle y el barrio, paré un instante y tras una valla vi el tren pasar. La tarde caía gris plomizo, el dinero estaba en la maleta sobre la cama de la pensión, subí el cuello del gabán y pisé la primera traviesa camino del sur.

No dejé de ver todas las estaciones, los pasos a nivel, los puentes y los túneles, aprendí el sonido de los correos, los expresos y los cargueros. Comí sólo fruta robada a pie de la vía y doce días después dejé el carril de hierro para pisar la tierra de Macael.

“Enquillao” y con los zapatos sin suela, saqué la llave del bolsillo, la giré y al abrir la puerta juré que siempre viviría aquí, sin tranvía, sin luces de neón…al fin y al cabo no los necesitaba.



Juan Sánchez 2.014

"CARTA DE UN PADRE A UN HIJO ESCRITA POR EL HIJO"

                                                   OLULA DEL RÍO
                                                       Comarca


                                “CARTA DE UN PADRE AL HIJO, ESCRITA POR EL HIJO”


AUTOR: Fernando Navarro García.

UNED: Co-director Master Gestión Directiva de Entidades no Lucrativas.
Miembro del Consejo Científico.
Comité de Certificación FORETICA.
Profesor universitario.
Autor del "DICCIONARIO BIOGRÁFICO DE NAZISMO Y III REICH".
Director A de Relaciones Académicas.
Director de Formación: Acción Contra el Hambre.
Coordinador ACF Angola.
ASCER: Patronal Española de la Industria Cerámica.
Asociación Española Contra el Cáncer.


Nieto de Francisco García Sánchez “Maestro de Huitar”. Hijo de Lucía García Peña (Luchita) que también ejerció la docencia en Olula y ya no está entre nosotros. Fernando Navarro visitó la casa de sus abuelos situada en la calle del Pilar número 5 de Olula del Río en más de una ocasión siendo niño.
Hoy, Fernando nos sorprende con esta reflexión. Su padre, también Fernando, sufre demencia senil. Fernando hijo expresa lo que su padre le hubiera dicho a él antes de enfermar:
“No me recuerdes así, hijo mío.
Sabes que ya no soy el nadador contra corriente que siempre fui, ni la mente despejada, ni el cuerpo fuerte y resistente. Sabes que mi orgullo fue no enfermar y también sabes que nunca me quejé, ni protesté, ni gemí quejumbroso, ni grité asustado bajo las sábanas como hago ahora.
Recuérdame riendo, cuando yo ya no sonreía y recuérdame optimista cuando todo lo vea negro…
Recuerda más bien, hijo, aquellas noches lejanas con estrellas que escrutabas mientras yo te explicaba que su luz viajaba desde un lejano pasado, recuerda las noches de guitarra clásica, rancheras, y las tardes de frontón con el sol bañando el muro verde en el que corrían nuestras agigantadas sombras…
Recuerda todo eso, hijo mío, pues yo ya todo olvido…
Recuerda, hijo mío, la cala elíptica y la mar inmensa y azul, y nuestras estelas blancas y saladas cuando nadábamos juntos a La Isla Negra (Terreros) recortada y que parecía tanto más lejos cuantas más brazadas dábamos. Y tú nada temías pues yo te protegía. Eras muy niño y a ratitos te asías a mí como hubiera hecho un patito patoso. Las sinuosas algas submarinas te asustaban, pero a mi lado no las temías pues sabías que nada en el mundo podría dañarte. Y por eso seguías nadando sobre el negro algar, hacia la línea del horizonte a la que nunca arribamos. Y esa confianza te salvó una vez la vida, aquella noche en la que te dije mirándote a los ojos: “Confía en papá: no te muevas, hijo mío, deja que el doctor te tape la herida…”. Y creías tanto en mí que a pesar de tu miedo y tu dolor dejaste de agitarte, y pudimos coser la herida por la que perdías la frágil vida…
Recuerda todo eso, hijo mío, pues yo ya todo olvido…
Recuerda hijo los planos revueltos, las escuadras y la regla de cálculo que para ti fue siempre Excalibur. Yo amaba mi trabajo y aun más os amaba a vosotros, pequeños diablillos bajo la mesa, y trataba de realizar mis cálculos mientras andabais enredados entre el papel vegetal y los planos de planta y los alzados de edificios que aun no habían nacido. Y tu, hijo mío, aunque no entendías aquellas líneas, acotaciones y números, disfrutabas con los bocetos en carboncillo de chalet y de casitas en las que yo siempre añadía personas misteriosas y hasta gatos.
Recuerda todo eso, hijo mío, pues yo ya todo olvido…
Y os quise tanto, hijo, que fue mi casa mi universo, mi vida, mi vía láctea y mi castillo. Y como orgulloso y silente albacea guarde -sin tu saberlo- tus primeras entrevistas, tus primeros artículos, tus tempranos y modestos éxitos que para mí lo eran todo. No te dije nada, pero los guardaba. Los guardaba bien juntitos con viejas cartas amarillas de mi padre muerto, con cien fotos, dos esquelas, una medalla y la hoja seca de un limonero lorquino. ¡Allí estaban las glorias familiares y tu, hijo mío, junto a ellas!. Recuerda mis recuerdos, hoy que ya todo olvido.
Recuerda lo que hablábamos y lo mucho que reías. Eras nuestro pequeñito Lucas, nuestra carica de luna. Te escuché siempre como se escucha a un adulto y en tu niñez sabes bien que fui de los tuyos y no hubo hombre grande alguno que te hiciera sombra cuando me hablabas. No tuve que interpretarte, hijo mío, ni asentir sin comprenderte pues tu mundo mágico y pequeño era también el mío y me gustaba habitarlo y quizás por eso hoy a ese reino he regresado.
Recuerda nuestros juegos, el pasillo largo y negro y el “bichito” bajo un viejo batín que hacía vuestras delicias; y los pinos en la playa y el enorme balón de Nivea y la omnipresente super8 con la que conservé para vosotros todo lo que yo hoy olvido. Y recuérdame con ella, con tu madre, con mi amante, con mi diosa enamorada. Tanto la amé que aun la veo y la acaricio y la llamo y no la olvido. No hay Alzheimer que la pueda, ni olvido que me la borre. Fue mi amor toda mi vida y cuando mi cerebro muera ella seguirá ahí para recordaros lo mucho que nos quisimos.
Y se bien, hijo mío, que todo eso ya no logro recordar y cuando las sombras son más confusas hasta creo que eres mi padre y mi hermano y hasta yo mismo hace medio siglo. Y algunas veces, algún retazo resucita desde el fondo del olvido y te miro y te toco y vuelves a revivir mi corazón recuerda que existe y que te quise, y que eres mi hijo y siempre lo serás. Sé que leerás todo eso en mi ausente mirada pues nuestro vínculo invisible se impondrá al tirano que erosiona mis recuerdos con el agua del Leteo. Coge entonces mi mano, rodea mi hombro, abrázame fuerte y mírame como si hoy fuera yo tu niño y no olvides, hijo mío, que mis recuerdos ya no son hoy míos sino tuyos.
Recuerda todo eso, hijo mío, pues yo ya todo olvido…”


Juan Sánchez 2.015